Prestar dinero a un amigo o familiar es una decisión que va mucho más allá de lo económico. Cuando alguien cercano te pide un préstamo, entran en juego la confianza, la empatía y el deseo de ayudar, pero también el riesgo real de perder tanto el dinero como la relación.
Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del INEGI, los préstamos entre conocidos siguen siendo una de las principales fuentes de financiamiento informal en México. Muchas personas recurren a familiares antes que a un banco porque los requisitos son menores y no hay revisión del Buró de Crédito.
Pero que sea común no significa que sea sencillo. Un préstamo mal gestionado puede generar conflictos familiares, pérdidas económicas e incluso problemas fiscales con el SAT. En esta guía explicamos cómo prestar dinero a familiares y amigos de forma segura, con documentos, reglas claras y cumpliendo la ley.

