Es común confundir el saldo insoluto con el saldo total de una deuda, pero no son lo mismo.
El saldo insoluto se refiere exclusivamente al capital pendiente de pago, es decir, el dinero que originalmente te prestaron y que aún no has cubierto. No incluye intereses futuros ni comisiones.
El saldo total, en cambio, engloba tanto el capital pendiente como los intereses acumulados, comisiones, seguros y cualquier otro cargo asociado al financiamiento.
Por ejemplo, si pediste un préstamo de $50,000 pesos y ya pagaste $20,000 en capital, tu saldo insoluto es de $30,000 pesos. Pero tu saldo total podría ser de $33,500 pesos si aún tienes $3,500 en intereses acumulados por cubrir.
También existe el concepto de capital insoluto, que en la práctica significa lo mismo que saldo insoluto. Ambos términos se usan indistintamente en el ámbito financiero mexicano.