Apenas tengas la certeza de que no podrás pagar, solicita una prórroga de crédito.
Dejarlo para después podría dar como resultado el olvido o la imposibilidad de tramitar la solicitud a tiempo. Esto podría desencadenar precisamente la situación que pretendes evitar.
Incluso ante la incertidumbre sobre tu capacidad de pago, es recomendable solicitar una prórroga, aunque sea por un periodo breve.
Es preferible asumir el costo de intereses adicionales por unos días que arriesgar un impacto negativo en tu historial crediticio.
Esta estrategia proactiva puede salvar tu reputación financiera a largo plazo, mitigando potenciales consecuencias adversas derivadas de un incumplimiento de pago como mal historial, intereses mayores y falta de acceso a nuevas tarjetas, préstamos y otras posibilidades de financiamiento.
Prórroga de pago en momentos de incertidumbre
En caso de experimentar dificultades para cumplir con tus obligaciones de pago, se recomienda solicitar una extensión.
Esta recomendación se fundamenta en que los intereses moratorios suelen ser significativamente más elevados que los intereses ordinarios y otras comisiones asociadas a una prórroga. La tasa de interés moratorio en México puede llegar al 2.5% mensual sobre el monto adeudado. Optar por la extensión representa una decisión financieramente inteligente.
Un récord de crédito sin manchas incrementa tus posibilidades de acceder a financiamiento en condiciones más favorables en el futuro, optimizando así tu perfil como sujeto de crédito a largo plazo.
Si tus deudas se han acumulado, antes de pedir más prórrogas, considera la opción de consolidar tus deudas para simplificar tus pagos y reducir los intereses totales.