Los dividendos son una forma en que las empresas atraen capital y, a la vez, un beneficio económico para los accionistas.
Se trata de distribuciones periódicas de las utilidades de las empresas hacia sus accionistas, generalmente en forma de efectivo o acciones adicionales.
En busca de captar nuevos inversionistas, las empresas deciden incluir el beneficio del pago de dividendos en sus acciones. Por lo que, de manera periódica, revisan sus finanzas y dividen las ganancias.
El pago de dividendos puede ser mensual, trimestral, semestral o anual, según lo determine cada empresa.
Aunque no todas las empresas ofrecen el pago de dividendos, sí es una práctica muy frecuente, especialmente en las empresas más grandes o las de rápido crecimiento.
De hecho, no todas las acciones de una empresa que ofrece dividendos los pagan. Por ejemplo, las acciones preferentes no disfrutan de este beneficio.
La intención detrás de los dividendos es premiar a los inversionistas por haber elegido a la empresa, a la vez que se fomenta conservar las acciones en el largo plazo, ya que la compra y venta de acciones es uno de los factores que más afectan el precio de una acción.
Rentabilidad por dividendo
Lo más común es que los dividendos se expresen en términos porcentuales como rentabilidad o rendimiento por dividendo (dividend yield en inglés).
En general, el dividendo no es un monto fijo, sino que varía en cada periodo en función de los rendimientos que reciba la empresa y el valor de sus acciones en la bolsa.
Se calcula dividiendo el dividendo anual por acción entre el precio actual de la acción, expresado como un porcentaje.