Un préstamo seguro es aquel que proviene de una entidad regulada, que opera con transparencia y que cumple con las leyes mexicanas. Suena simple, pero en la práctica no siempre es fácil distinguir entre una financiera legítima y una que busca estafar.
Las cifras lo demuestran: entre 2021 y 2024, el Consejo Ciudadano identificó 1,046 aplicaciones fraudulentas de préstamos, ninguna registrada ante CONDUSEF. Solo en los primeros siete meses de 2024, se reportaron 6,345 casos de montadeudas, un incremento del 29% respecto al mismo periodo de 2023. Y en el primer semestre de 2025, CONDUSEF recibió 37,582 quejas por fraude financiero, lo que representa el 30% de todas sus reclamaciones.
Estas no son cifras menores. Significan que miles de personas pierden dinero cada mes por confiar en empresas que no están autorizadas para prestar. El 71% de estos fraudes ocurre por medios digitales: aplicaciones móviles, sitios web falsos, mensajes de WhatsApp y redes sociales.
Por eso, antes de solicitar cualquier préstamo en línea, es necesario verificar que la empresa sea real, esté registrada y cumpla con los requisitos legales. Un préstamo seguro y confiable tiene tres características básicas: la entidad está inscrita en un registro oficial, muestra el CAT (Costo Anual Total) de forma clara y nunca pide dinero por adelantado.
