Un ETF es un fondo cotizado en bolsa. En lugar de comprar una sola acción, compra una canasta de activos que puede incluir acciones, bonos, materias primas o una mezcla de instrumentos. Esa canasta se negocia en bolsa durante el día, como si fuera una acción.
La idea es sencilla: si quiere exposición al S&P 500, al Nasdaq, a bonos de corto plazo o a un sector completo, no necesita comprar una por una todas las emisoras. Puede comprar un ETF que busque replicar ese índice o ese mercado.
Por eso se volvió popular entre inversionistas mexicanos. Sirve para empezar con una cartera diversificada, acceder a mercados internacionales y mantener costos bajos. Pero no es una inversión mágica. El precio sube y baja, hay comisiones, puede haber riesgo cambiario y también debe considerar impuestos.
Si todavía está comparando alternativas generales, puede partir de nuestra guía de opciones de inversión en México y luego volver a esta página para entender el papel específico de los ETFs.
También se les conoce como fondos cotizados en bolsa. Ese nombre describe bien su naturaleza: son fondos, pero se negocian en bolsa con precios que cambian durante el día.


Comentarios